Curiosidades de la Inteligencia Artificial: inversión, adopción global y raíces históricas
Estados Unidos, 18 de septiembre de 2025- Inversión privada en IA: el poder sigue concentrado
En 2024, Estados Unidos invirtió más de US$109 mil millones en IA privada, superando por mucho a China (US$9,3 mil millones) y al Reino Unido (US$4,5 mil millones). Estos números dejan claro que, aunque la IA es global en uso, la capacidad de financiar los proyectos más ambiciosos está en manos de unas pocas potencias. Para países como República Dominicana, el reto está en insertarse en ese ecosistema a través de cooperación regional y marcos estratégicos que atraigan inversión.
Esta concentración no solo define la velocidad de los avances, sino también quién dicta las reglas del juego tecnológico. Al igual que en el pasado con la energía o la industria militar, hoy la IA se convierte en un espacio de competencia geopolítica. Entender esto es clave para no ser simples consumidores de tecnología importada, sino actores con voz propia en el debate.
2. El 78 % de las organizaciones ya usa IA: ¿avance real o moda pasajera?
En 2024, el 78 % de las organizaciones globales afirmó usar IA, un salto enorme frente al 55 % de 2023. Esto refleja que la tecnología pasó de la experimentación a convertirse en parte del día a día empresarial. Sin embargo, gran parte de esa adopción corresponde a usos básicos —chatbots, transcripción o análisis de datos simples—, lo que abre la pregunta de si hablamos de innovación real o de un movimiento más estético que transformador.
El problema está en la desigualdad: las grandes empresas aprovechan la IA con fuerza, mientras que pymes y países en desarrollo suelen limitarse a soluciones simples. Eso puede ampliar brechas y generar dependencia de servicios externos. Para RD, la discusión no es solo cuántas organizaciones usan IA, sino cómo garantizar que ese uso sea responsable, con protección de datos y beneficios locales tangibles.
3. El término “inteligencia artificial” ya tiene casi 70 años
Aunque hoy se hable de IA como si fuera un fenómeno nuevo, el término nació en 1956 en la conferencia de Dartmouth. Desde entonces, ha habido ciclos de entusiasmo y decepción —los llamados “inviernos de la IA”— hasta llegar a la actual explosión de modelos generativos. Conocer esta historia nos ayuda a poner en contexto las promesas actuales, recordando que no todo avanza tan rápido como se anuncia.
La IA no apareció por arte de magia: es el resultado de décadas de investigación de matemáticos, ingenieros y filósofos. Entender esas raíces permite desmontar mitos y recordar que lo que vivimos ahora es parte de un largo proceso de ambición humana por replicar la inteligencia. Para un periodista, contar esa continuidad es una manera de educar y dar perspectiva a la audiencia.
Comentarios
Publicar un comentario