El 95 % de los proyectos de IA generativa fracasan: ¿burbuja tecnológica o realidad necesaria?
Santo Domingo, 21 de agosto de 2025-La inteligencia artificial generativa —esa capaz de producir textos, imágenes o videos con solo una instrucción— ha pasado en pocos años de la ciencia ficción a ser el tema de moda en conferencias, juntas directivas y portadas de medios. Sin embargo, un reciente estudio del Massachusetts Institute of Technology (MIT) lanza un baldazo de agua fría al entusiasmo: el 95 % de los proyectos de IA generativa no cumplen sus objetivos.
El informe identifica varios factores recurrentes:
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Expectativas infladas: muchas empresas creen que la IA solucionará todos sus problemas de eficiencia y creatividad, cuando en realidad es solo una herramienta más.
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Falta de datos de calidad: los modelos requieren información estructurada y confiable, y en muchos casos las compañías no cuentan con bases de datos adecuadas.
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Costos ocultos: el entrenamiento, la infraestructura y la supervisión humana necesaria para garantizar resultados confiables elevan los gastos muy por encima de lo presupuestado.
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Resistencia cultural: implementar IA no es solo un cambio tecnológico, sino también cultural. Equipos que no confían en la herramienta o que no saben cómo usarla terminan por abandonarla.
El entusiasmo del mercado, alimentado por titulares sobre chatbots conversacionales o imágenes ultrarrealistas, ha creado una brecha entre la expectativa y la realidad empresarial. Mientras los inversores apuestan miles de millones de dólares, las compañías descubren que integrar estas tecnologías en procesos reales es más complicado y lento de lo previsto.
Esto no significa que la IA generativa no tenga futuro, pero sí que nos encontramos en una fase de ajuste de expectativas. Tal vez, como sucedió con el internet en los años 90 o con las redes sociales en sus inicios, se necesita pasar por un ciclo de “exuberancia irracional” antes de encontrar el verdadero valor sostenible.
El dato de que 19 de cada 20 proyectos fracasan reaviva el debate sobre si estamos frente a una burbuja tecnológica. Algunos expertos comparan la situación con la “burbuja puntocom” de inicios del milenio: un auge de inversiones seguido por una fuerte corrección.
La diferencia es que, en este caso, la IA ya muestra aplicaciones concretas en áreas como medicina, finanzas o educación. La clave estará en separar las iniciativas con impacto real de aquellas que son puro marketing.
El estudio del MIT no pretende desalentar, sino poner en perspectiva. La IA generativa es poderosa, pero requiere planificación, inversión estratégica y expectativas realistas. El fracaso de muchos proyectos no es necesariamente una señal de que la tecnología sea inútil, sino de que aún estamos aprendiendo a integrarla en la vida real.
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